En el año 2008 la Asamblea Nacional Constituyente emitió el Mandato Constituyente No. 14, cuya Primera Disposición Transitoria ordenaba lo siguiente:
Dra. María José Rubio - PRORRECTORA PUCE-SI
“El Consejo Nacional de Educación Superior –CONESUP- obligatoriamente en el plazo de un año, deberá determinar la situación académica y jurídica de todas las entidades educativas bajo su control en base al cumplimiento de sus disposiciones y de las normas que sobre educación superior se encuentren vigentes en el país….. Será obligación que, en el mismo período (un año), el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación –CONEA- entregue al CONESUP y a la Función Legislativa, un informe técnico sobre el nivel de desempeño institucional de los establecimientos de educación superior, a fin de garantizar su calidad, propiciando su depuración y mejoramiento, según el artículo 91 de la Ley Orgánica de Educación Superior”.
Después de establecer el modelo de evaluación y aplicarlo a las instituciones de educación superior, siguiendo el mandato 14 de la Asamblea Nacional, el CONEA a finales del 2009 agrupó a las universidades del país en categorías, teniendo en cuenta los resultados de dicha evaluación. Como sabemos, de las 72 instituciones de educación superior, sólo 11 fueron ubicadas en la categoría máxima, es decir, en la A; entre ellas se encuentra la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y su sistema SINAPUCE.
Esto para la PUCE-SI significa realmente un compromiso con la calidad. El que nos ubiquen en la máxima categoría nos invita a todos a ser mejores cada día, no sólo cumpliendo metas señaladas anteriormente o por los evaluadores nacionales, sino que hemos de ir buscando los más altos estándares internacionales y, para ello, se necesita un gran sentido de compromiso de toda la comunidad universitaria, empezando por los propios alumnos que deben ser personas formadas íntegramente y, en esta labor, se necesita de buenos maestros que les acompañen en su camino hacia la adquisición de conocimientos, habilidades y destrezas pero, sobre todo, en uno de los componentes básicos de las competencias profesionales: la actitud que debe ser desde la responsabilidad, la ética, el buen gusto, es decir, en los valores cristianos que desde nuestra universidad se promueven, estando presentes en su misión y visión la cual debe ser asumida por toda la comunidad universitaria.
Los profesores, por tanto, adquieren también el compromiso de vivir estos valores desde la misión y visión, que les lleva a una entrega en sus tareas diarias, que fundamentarán en la actitud y la formación personal que deben ir adquiriendo en los niveles de postgrado y la actualización en su área de conocimiento y en el uso de las tecnologías de la información y comunicación, exigencia del mundo moderno y que va mucho más allá de lo que la ley nos pueda exigir. Por tanto, el profesor será, no solamente, el amigo que va por delante, sino el maestro que hablará con su ejemplo.
Las personas vinculadas a las áreas administrativas y de servicio no solamente se comprometen con un trabajo bien hecho, sino que promueven y viven una actitud personal que, desde la visión y misión de la universidad, se convierten en multiplicadores de un servicio a la comunidad, que implica calidad y calidez, además de una creatividad permanente para estar al día en los campos de su competencia, formándose también para asumir otros roles en el momento oportuno y aportar con un potencial que, día a día, se consolida en el trabajo bien hecho.
Desde este punto de vista del servicio y la calidad, las autoridades promueven los procesos y las acciones desde un liderazgo colegiado, comprometiéndose con la comunidad a la mejora continua, al buen hacer y, sobre todo, a soñar horizontes. En primer lugar para los alumnos a los que nos debemos y, en general, para la propia universidad que camina con paso firme para alcanzar aquellos estándares que no solamente la sitúen en una categoría A en nuestro país, sino, en el camino del reconocimiento internacional, que nos llevará hacia un mundo global que no olvida lo local.
Una educación de excelencia sólo se logrará desde el compromiso y el esfuerzo de todos, pero comienza con la visión puesta en el horizonte, actuando con decisión firme y decidida en el buen hacer de lo cotidiano para, después, emprender en los sueños que sólo se podrán hacer realidad cuando se pisa tierra firme.
Regresando en nuestro comentario a la evaluación del mandato 14, sabemos que fue algo obligatorio e independiente de la etapa en la que se encontraran las instituciones de educación superior en su proceso de evaluación para la acreditación, y que tuvo un objetivo puntual e imperativo, sin que mediara la autoevaluación . Ahora desde los procesos de autoevaluación y evaluación para la acreditación, nuevamente la PUCE, incluyendo todo el sistema SINAPUCE, ha decidido volver a solicitar la acreditación institucional al CONEA.
Por todo ello, invito a la comunidad universitaria en general a que participe en los procesos de autoevaluación y posterior evaluación con su mejor disposición para, entre todos, ser capaces de realizar los sueños personales y sociales con la postura decidida de llegar a la mejor de las metas.
María José Rubio Gómez
PRORRECTORA
Pontificia Universidad Católica del Ecuador – Sede Ibarra
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