LA CARIDAD EVANGÉLICA EN LA PUCE-SI

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El amor es una característica propia del ser humano, todos estamos en la capacidad de hacer y nos movernos por tres virtudes esenciales que son: la creencia, la inteligencia y el amor en la facultad volitiva son las virtudes que caracterizan al ser humano de otro ser vivo.

La caridad, la virtud del amor trascendida al campo sobrenatural, Cristo a través del bautismo por la gracia sacrificante eleva esa cualidad que tenemos como potencia en la naturaleza que eleva al orden trascendental para tener un valor sacrificante, entonces la caridad es una expresión del amor pero desde el punto de vista de la revelación de jesucristo.

La caridad evangélica es la vivencia trascendental del elemento fundamental que es la esencia de lo divino que es el amor, Dios es amor, es la manera como ahora nosotros vivimos este sentimiento, cuando nos miramos desde un punto de vista puramente humanístico es decir, nos amamos los unos a los otros, porque somos seres humanos y nos aceptamos tal y como somos y cuando amamos a otro ser humano como hijo de Dios, eso es la caridad evangélica.

El amor lo podemos practicar todos, aunque con esta palabra decimos muchas cosas, pero es una característica globalizada para todos, pero muchos no viven la caridad porque para esto se requiere el sacramento del bautismo, es decir una persona no bautizada puede tener un amor impresionante y puede prestar ese amor impresionante sobre otros seres humanos, sin distinción de ninguna magnitud, pero no puede vivir la caridad evangélica, porque se supone que esta característica nos da el estado sobrenatural que es el bautismo.

Cómo vivimos la caridad evangélica,  sí somos cristianos, si estamos bautizados y que el amor no se traduce solamente en una realidad a ras de tierra sino que sea una realidad que me lleve a trascender, es decir yo no te amo a ti porque me caes simpático, no te amo por estoy de acuerdo contigo, porque tenemos intereses comunes, sino que te amo porque Dios también te ama y como él te ama, yo tambien te amo con esa misma dimensión.

Toda la comunidad de la Puce-Si  debemos desarrollar el hábito de practicar las virtudes para afianzar nuestra caridad evangélica. Sin la caridad ninguna de las virtudes tiene validez, debemos aprender a mirar al otro como un hijo de Dios, por lo que se requiere ejercicios espirituales, algo que sea desde la amabilidad, del saludo hasta la cortesía que tenemos que hablar. Para así, ir formando y construyendo día a día nuestra caridad evangélica.