El nombre “Idente” es un neologismo construido con el imperativo “id”, del verbo español “ir”, y la desinencia “-ente” del participio latino “-ens, -entis”, y tiene el significado de ‘caminar uniéndonos permanentemente con la divina conciencia filial de Cristo”. La finalidad de la institución es vivir una vida de perfección evangélica en común, para lo cual sus miembros forman comunidades donde se comparte la vida espiritual y la tarea misionera. Dicha perfección consiste en el progreso de la vocación filial que une al hombre con el Padre Eterno.

MISIONERAS Y MISIONEROS IDENTES LLEGAN A LA PUCE-SI

El 25 de julio de 1995, se firmó un convenio entre la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y el Instituto ID de Cristo Redentor Misioneras y Misioneros Identes para que este último se hiciera cargo de la administración de la Sede Ibarra. Desde 1995 hasta la actualidad, las Misioneras y Misioneros Identes dirigen esta Sede universitaria de la PUCE. A partir de aquella fecha, se crearon nuevas ofertas académicas: Ciencias Agrícolas Andinas, Comercio Internacional, Comunicación Social, Ciencias Ambientales y Ecodesarrollo. Actualmente la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ibarra cuenta con una amplia oferta académica con las siguientes escuelas: Escuela de Gestión en Empresas Turísticas y Hoteleras, Escuela de Comunicación Social, Escuela de Jurisprudencia, Escuela de Ciencias de la Educación, Escuela de Negocios y Comercio Internacional, Escuela de Ciencias Agrícolas y Ambientales, Escuela de Lenguas y Lingüística, Escuela de Ingeniería, Escuela de Diseño, Programa de Arquitectura. Además tiene varias maestrías en diversas áreas.

FernandoRieloFernando Rielo Pardal. Es el Fundador del Instituto ID de Cristo Redentor Misioneras y Misioneros Identes. Nació en Madrid el 28 de agosto de 1923 en una familia muy religiosa. Su infancia la pasó rodeado del cariño de sus padres y bajo la impresión de la tutela del Padre Celestial, cuya presencia constante y cercana rigió su vida entera y marcó la espiritualidad de sus hijos e hijas. Realizó sus estudios en el Instituto Real de San Isidro y en el Cardenal Cisneros de Madrid. A los 16 años en Valsaín (Sierra de Guadarrama, Segovia, España) una íntima experiencia le marcó para siempre. Fue la llamada de nuestro Padre Celestial: “Sé santo, hijo mío, como yo soy santo”. Él mismo relata: “Y yo le prometí que siempre me habría de arrepentir de todo aquello que le desagradara y que me pasaría toda mi existencia buscando su voluntad… y comencé a anhelar que en el corazón de todos los hombres entrará esta palabra del Padre”. La intensa espiritualidad de Fernando Rielo se concretaría, en un primer momento, con su ingreso a los 22 años en la Congregación del Santísimo Redentor, con quienes habría de cursar los estudios filosóficos y teológicos. Pero la Providencia tenía otros proyectos para su vida, por lo que, tras unos años de permanencia en dicha Congregación, salió de ella en 1954 y se reincorporó al mundo laboral en espera de nuevos signos de la voluntad divina. Fue como funcionario del Estado a Santa Cruz de Tenerife. “Éste es el lugar que he elegido para la fundación del Instituto; esta ciudad será tu cruz y tu gloria”. Allí nació la Institución de las Misioneras y Misioneros Identes en 1959, acogida con entusiasmo por el obispo de la diócesis, Mons. Domingo Pérez Cáceres. El 23 de enero de 1994 recibió el reconocimiento de Asociación Pública de Fieles, y el 22 de octubre de 2004 fue elevada canónicamente a Instituto de Vida Consagrada. En 1988 Fernando Rielo se trasladó, por motivos de salud, a Nueva York, ciudad en la que ofrendó su vida entre numerosos sufrimientos hasta su fallecimiento el 6 de diciembre de 2004, siendo faro inextinguible para todo misionero idente y para cuantos lo conocieron. “Yo pido a Dios que los miembros de la Institución se caractericen por la alegría, una alegría en todas las cosas que no sea como las fugaces alegrías de este mundo. Quiero que crezcan con esa mística alegría en tal grado que vean la tierra desde el cielo y no el cielo desde la tierra” (F. Rielo).